Dueñas cuenta una historia de la que es muy difícil desentenderse.Aparte, esa apariencia de espontaneidad, y sobre todo una sinceridad que se diría insobornable, construyen una forma de tocar que llega al público muy fácilmente.
Vadim Gluzman posee una calidad técnica que permitió disfrutar del Concierto n.º 2 de Shostakóvich, sin el menor sobresalto y maravillarse con ese sonido pleno, transparente, solidísimo del israelí, alcanzado sobre todo hacia la mitad del primer movimiento y exhibido ya hasta el final de su intervención, incluida una propina donde demostró que la perfección existe.
Mark Wigglesworth es un director que antepone el orden y la claridad a cualquier otro criterio, pero una vez logrados los trabaja hasta que resultan expresivos, y en muchas ocasiones sorprendentes.
El concierto, en homenaje a Anton Bruckner, fue de una finura y precisión exquisitos.Desde el comienzo se percibía una perfecta sincronización entre director y coro, que nos proporcionaron la experiencia de poder recorrer los aspectos más sutiles y ricos del interior humano.
Thierry Fischer directo y algo brusco, da inmediatez a Beethoven pero lo despoja de sutileza y reflexión.No hay frases largas y trabajadas, el legato es de andar por casa y los detalles de color no abundan, por todo lo cual ni a la obra ni al concepto se les saca el máximo partido.
Blackmail se caracteriza por desarrollar muchas ideas típicas del director, desde la composición de plano hasta esa visión algo turbia del desarrollo psicológico de los personajes, que tomaría, con una modernización de medios técnicos y conceptuales, para películas posteriores.
Floristán exhibió un fraseo que parecía evolucionar perpetuamente, y Petrenko logró acercar su calculada explosividad a la parte solista en los momentos necesarios, y se contuvo en ciertos momentos para que el equilibrio no se resintiera.
Floristán siempre elige las opciones de fraseo más lógicas;pero, lejos de resultar previsible, enriquece el discurso con pequeños detalles que terminan conformando una personalidad pianística que fusiona la solidez con la sutileza.