Borngräber y Stephan no ahorran detalles de profundización erótica en su texto y su música y Bieito les toma la apuesta para llevarla a un extremo.¿Por qué algunas criticas y comentarios sobre esta producción caen en esos eufemismos vagos de aludir a un tema “escabroso”, “delicado”, o “complejo” sin animarse a explicarlo con un poquito más de detalle?
Barry Kosky esboza el 'Tríptico' pucciniano recién estrenado en la Stopera de Amsterdam como “una cena de tres platos preparada y cocinada por el Chef Puccini.Cada uno de ellos es algo totalmente diferente”
Mäkelä sabe contrastar y construir sin nunca perder de vista una unidad interpretativa en este caso tensionada ya a partir del inicial pizzicato de chelos y contrabajos, y hasta el masivo coral en fortissimo que cierra la obra.
¡Qué Mahler este, gracias a una interpretación visceral y no preocupada por proclamar pomposidades o grandilocuencias, sino más bien por abrir las texturas y los rubatos casi imperceptibles de una sensibilidad tan terrena y a la vez tan trascendental!
Currentzis no es de los que busca ser original para sorprendernos, sino que, inevitablemente, nos saca de nuestra zona de confort para señalarnos algo que no habíamos oído antes.
¡Qué atractiva es la arquitectura del Concertgebouw y qué acústica tan redonda y a la vez diáfana!¡Y qué idiosincrática esa audiencia, que en lugar de adorar a sus artistas con una excitación vociferante, los disfruta con una concentración hoy cada vez más rara y un entusiasmo distendido y sobrio!
Carsen no ahorra ninguna españolada o lugar común, sino que los incluye a todos en una síntesis magistral de cabaret y drama verista.Y en ningún momento los números musicales empalidecen la intensidad de los diálogos hablados, aquí prácticamente completos e indispensables para el progreso dramático
Para Van Nevel, la cuestión tímbrica es de primera necesidad: alimenta el sonido del coro con una paleta de colores que solo un grupo como Huelgas Ensemble puede hacer.Le apasionan los cambios en las texturas, y elige adecuadamente a los cantantes para cada una de las obras que interpreta.
La primera puesta operística del reconocido director teatral Johan Simons es una regie de fuertes contornos surrealistas, concebida como la evocación de un protagonista infantil y enajenado que espera su fin en una cunita con barrotes blancos, que ora le sirve de prisión, ora de catafalco.
La parte musical fue muy interesante, pero no homogénea.He apreciado mucho al joven Viotti dirigiendo concierto sinfónico y su presencia sustituyendo al enfermo Mark Elder me había interesado sobremanera.