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De turcos y tártaros

Tamerlano incluye música de Vivaldi, Giacomelli , Broschi y Hasse.Eso sí, Bayaceto y Asteria, los príncipes turcos, tienen música solo del Prete Rosso, mientras que los demás (turcos y griegos) de los compositores de la escuela napolitana.

El fin justifica los medios

Al igual que ya hiciera con Serse, Maxim Emelyanychev revela un olfato dramático certero, una dirección musical contrastada, matizada y, sobre todo, teatral.Cuando Händel encuentra una batuta que secunda sus intenciones el resultado es imbatible, algo posible gracias a Il Pomo d’Oro, una orquesta brillante y homogénea, espléndida en las casi cuatro horas del registro de principio a fin.

AnnGrippina

Ann Hallenberg y Xavier Sabata © 2020 by Guillermo Mendo
En la ambientación en un vistoso y variado set de folletín televisivo de los años ochenta, todo nos recordaba a las archiconocidas Dallas o Dinastía, y precisamente de una dinastía habla el libreto, por lo que la asociación no se salía demasiado de raíl.

Juicio y sentimiento

Ann Hallenberg © 2020 by Guillermo Mendo
La elegancia y musicalidad de Ann Hallenberg quedó además patente en las famosas “Sposa son disprezzata”, en “Vieni o figlio” o en la propina, marca de la casa: “Lascia ch’io pianga”

Convencer sin vencer: Bartoli y Farinelli

Bartoli patentó un modelo de recital que no solo tuvo un éxito fulminante, sino que ha sido copiado con fruición por otros cantantes posteriormente: articular un programa en torno a un compositor, un universo musical o un cantante paradigmático, como fue el caso de la Malibran.

Estratosférica Hallenberg, sobrehumano Farinelli

The Farinelli Manuscript.Arias de Carlo Broschi (“Son qual nave ch’agitata”), Gaetano Latilla (“Vuoi per sempre abbandonarmi”), Niccolò Conforto (“Ogni dì più molesto… Non sperar, non lusingarti”), Geminiano Giacomelli (“Quell’usignolo”, “Invan ti chiamo, invan ti cerco… Al dolor che vo’ sfogando”), Giovanni Battista Mele (“Io sperai del porto in seno”).

Handel menor, grabación superior

Destaca por su calidad sobresaliente el Tirinto referencial de Ann Hallenberg a quien no se le resiste ni lirismo ni coloratura, siempre en estilo, con una calidad y rotundidad vocal que la sitúan sistemáticamente como intérprete referencial para el barroco, con independencia del autor que aborde, tal es su versatilidad y sabiduría.

Quiero borrar la imagen circense de Farinelli

Farinelli © Museo internazionale della musica di Bologna
Cuando hablamos de cantantes históricos con una técnica tan distinta de la actual, la extensión de la voz no cuenta para nada.Lo que gustaba de los castrados era el timbre.Los había, como Farinelli, que podían descender hasta el registro de tenor conservando una voz de soprano.

Larga vida a Adriano

Veracini destacó particularmente como virtuoso del violín antes que como compositor lírico.Sobre el circularon mil historias en vida, algunas ciertas y otras que contribuían a engrandecer el mito.Con fama de haber pactado con el diablo, desembarcó en Londres en 1733 y pronto fue indispensable contar con él en todo concierto que se preciara.

Extraordinaria Hallenberg

La capacidad de Halleberg para pasar del patetismo a las explosiones de coloratura de las arias de Sarti, el dramatismo que imprime en el recitativo de Zingarelli o las dos versiones alternativas para el embellecimiento de un aria de Cherubini es absolutamente extraordinaria.
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