La genial coreografía de Antonio es un paradigma de belleza individual y colectiva, de refinamiento en el detalle y de equilibrio a la hora de recrear la simbiosis entre el baile clásico y el flamenco que, además, cuenta con los decorados y figurines originales de Pablo Picasso.
El espectáculo transpira obsesión, sufrimiento interior del protagonista que llega hasta el desgarramiento y la extenuación, desde los dementes acompañantes del a su vez enloquecido Félix, que abren y cierran la estructura de la propuesta, con ese ambiente oscuro y tenebroso que evoca la risa callada y malévola que podrían emitir los endemoniados personajes de las pinturas negras de Goya, hasta los enérgicos taconeos y poses dancísticas del bailaor, que se manifiestan cual rebelión frente a la autoridad del maestro de baile en los ensayos del ballet español.
La noche de san Juan es una obra de marcado carácter propagandístico, que sufrió en consecuencia una fuerte politización nacionalista, con lo que el valor de la pieza recuperada por la Juan March, -renombrada como "Soirées de Barcelone" tras la guerra por Gassol para facilitar una pretendida proyección internacional-, había que tomarlo en su justa medida.
El ballet «Soirées de Barcelone» fue un proyecto promovido en 1936 por Ventura Gassol, conseller de Cultura de la Generalitat de Catalunya en colaboración con Les Ballets Russes de Monte-Carlo.Gassol encargó la música a Robert Gerhard, y los figurines y escenografía a Joan Junyer, amigos personales y compañeros de Esquerra Republicana de Catalunya, partido del que Gassol era fundador.
En pleno período neoclásico, Picasso retrató a los tres compositores con los que había trabajado para las producciones de los Ballets Rusos de Diaghilev: Satie, Stravinsky y Falla.Estos retratos, tan sutilmente sumarios en cuanto a su consecución técnica, captan el perfil profundo de los músicos y a la vez nos acercan a una de las tendencias del arte de entreguerras.
Víctor Ullate Ballet-Comunidad de Madrid presenta su versión de 'Antígona', una versión libre de la famosa obra de Sófocles coreografiada por Víctor Ullate y Eduardo Lao.Lucía Lacarra y Josué Ullate son los protagonistas de la nueva producción de la compañía.
Cuando Nikos Kazantzakis escribió Zorba, el griego (1946) no contaba con que un día su obra sería el icono de la unión para la apertura de un festival creado en torno al arte y a las buenas emociones.
El día 16 de junio de 1952, en la Plaza de los Aljibes de la Alhambra, se inauguraba el I Festival de Música y Danza Españolas, con un espectáculo ofrecido por Rosario y Antonio con coreografías sobre obras de Granados, García Lorca, Albéniz, Larregla y Sarasate.
Su efigie engalana los billetes de 50 francos suizos.Sin embargo, sigue siendo una figura estelar del arte moderno casi desconocida internacionalmente.En España e Iberoamérica la evocan quienes entienden de la obra del pintor uruguayo Joaquín Torres García y el grupo cosmopolita 'Cercle et Carré', fundado en 1929 en París.