España - Murcia

Así no se hace patria

Maruxa Baliñas
martes, 15 de abril de 2003
--- ---
Murcia, viernes, 11 de abril de 2003. Auditorio y Centro de Congresos de Murcia. Ludovico Grossi da Viadana, Dos canzonas de sonar a 8 da Musica Veneciana: Sinfonía 'La Bergamasa'; Wolfgang Amadeus Mozart, Concierto para clarinete y orquesta KV 622; Manuel Manrique de Lara, Sinfonía en mi menor 'En estilo antiguo'. Orquesta del Conservatorio Superior de Murcia. Nicolás Gálvez, clarinete. José Luis López García, director. XXII Festival Internacional de Orquestas Jóvenes de Murcia, FIOJ 2003
0,000166 'Así no se hace patria' es casi lo más suave que se puede decir del concierto ofrecido por la Orquesta del Conservatorio Superior de Murcia. Y por muchos motivos. Porque se entregaba la Medalla de Oro del Festival a los conservatorios de Murcia, y el concierto que ofreció la Orquesta del Conservatorio Superior fue vergonzoso. Peor aun, porque era una ocasión única para escuchar la Sinfonía en mi menor (1892) del murciano Manuel Manrique de Lara (1863-1929) y no se cumplieron unas condiciones mínimas para disfrutar la obra. Y lo peor de todo, porque se vió a unos alumnos de grado superior, que deberían tocar casi como profesionales, totalmente incapaces de mostrar su calidad, sometidos a un director que no está en condiciones de dirigir, privados de la posibilidad de adquirir unos conocimientos -la práctica orquestal- que en poco tiempo le van a ser imprescindibles para ganarse la vida. El Conservatorio Superior debería ser un muestrario del desarrollo musical de la región murciana, y ha dado exactamente el mensaje contrario.El concierto comenzó con un acto protocolario de entrega de las medallas de oro del Festival a los dos directores del Conservatorio Profesional y Superior de Murcia. A continuación sonaron las dos Canzonas de Viadana, interpretadas por los metales de la orquesta divididos en dos grupos, prácticamente funcionando como dos grupos de cámara independientes. Fue sin duda la mejor obra del concierto en cuanto a interpretación se refiere. Existe una buena cantera de instrumentistas de viento en la región murciana, alicantina y valenciana, todas ellas con una gran tradición de bandas de música, y eso se nota. Un sonido compacto, unos fortes que nunca son desagradables, una dinámica muy bien graduada.Pero ya entonces se percibieron algunas de las características más 'peculiares' del director: para indicar un piano o pianissimo directamente chista o sisea, muy audiblemente, a los músicos. Como los dos grupos estaban bastante separados y la obra era bastante ruidosa, parecía simplemente una originalidad del director, que acabó conviertiéndose en francamente desagradable en el Concierto para clarinete de Mozart, donde la orquesta no podía taparlo. Además José Luis López García, el director, es muy irregular marcando las entradas, las acelera o retrasa indistintamente (incluso a veces sigue él a los músicos), y sobre todo en los tempi, lo que crea un gran desconcierto en los músicos, que a menudo parecen más atentos a seguir al director y no despistarse de sus compañeros que a cualquier preocupación interpretativa.El Concierto para clarinete de Mozart estuvo marcado por un pobre rendimiento de la orquesta -'pifias' en las trompas, cuerdas mal conjuntadas, falta de ilusión- debido principalmente a la caótica dirección y al escaso número de componentes de la orquesta (cuerdas=6/4/3/3/1), y un interesante solista, Nicolás Gálvez (Murcia, 1968), profesor del Conservatorio Profesional de Murcia. Se trata de un clarinetista lírico, muy correcto técnicamente, pero escaso de sonido en el registro medio y un poco plano en las dinámicas. Hizo un primer y tercer movimiento del Concierto muy buenos, y un segundo movimiento al que sólo se podría reprochar un exceso de melancolía y tristeza: el 'Adagio' debe ser lírico, no deprimido.Independientemente de que Gálvez fue lo mejor del Concierto, hubiera sido interesante que se hubiera aprovechado el Festival para presentar a algún clarinetista local más joven, sobre todo teniendo en cuenta que esta es una obra de repertorio común, que estudian todos o prácticamente todos los alumnos de clarinete. Precisamente el Festival tiene entre sus objetivos evitar situaciones como las de Nicolás Gálvez, con un curriculum espléndido, pero dedicado a tiempo completo, desde los 21 años, a la docencia del clarinete en el Conservatorio de Murcia, lo que acaso se justifique por su situación personal, pero que se repite habitualmente entre músicos españoles muy brillantes. Es como si al acabar sus estudios oficiales se vieran abocados necesariamente a 'colocarse', sin haber llegado a desarrollar todas sus posibilidades, o alternando años después sus estudios de perfeccionamiento con un trabajo tan absorbente de por sí como es la docencia. Se llega así a la paradoja de profesores increíblemente jóvenes, y 'jóvenes intérpretes' de más de treinta años (e insisto, ésto es una reflexión general, ajena totalmente a lo que puedan ser las circunstancias concretas de Nicolás Gálvez).Tras el descanso, la segunda parte del concierto se dedicó exclusivamente al re-estreno de la Sinfonía en mi menor de Manrique de Lara, uno de los proyectos mimados del Festival, que incluso se preocupó por publicar la partitura. La orquesta se amplió, más cuerdas, unos metales bien nutridos, y se notaba más ensayada que el Concierto de Mozart (o es que al no conocer la obra, la juzgo con más benevolencia). Es una sinfonía posromántica, con unas melodías muy bellas en ocasiones y un buen dominio de los recursos orquestales, pero al mismo tiempo algo pesada y convencional, un poco al estilo de los cuadros de historia contemporáneos a la Sinfonía que la Academia de Bellas Artes seguía premiando en sus concursos cuando ya el Impresionismo florecía en toda Europa, España inclusive. Es difícil sin embargo juzgar una obra escuchada en estas condiciones, con unos metales pésimos (¿dónde están los que se escucharon en las Canzonas de Viadana?), unas cuerdas que se limitan a sobrevivir y unas maderas que son las únicas en mantener un nivel de interpretación mínimo, pero sobre todo un director pésimo.Debo decir, sin embargo, que esta visión personal tan negativa de la orquesta y el director, no se corresponde con la opinión de buena parte del público, que aplaudió abundantemente a la orquesta y director, hasta tal punto que se interpretó como 'propina' la Obertura de 'Las bodas de Fígaro' de Mozart.
Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.