250 aniversario de Ludwig van Beethoven

Die Geburt der Erinnerung. Arp, Beethoven y Dalí juntos pero no revueltos

Juan Carlos Tellechea
viernes, 28 de febrero de 2020
Die Geburt der Erinnerung © 2020 by StrzeleckiBooks Die Geburt der Erinnerung © 2020 by StrzeleckiBooks
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El renombrado Museo Arp, de Remagen, ha declarado este 2020 el año de las exposiciones surrealistas y lo ha iniciado con una presentación de artistas de tres diferentes siglos y cosmovisiones, Ludwig van Beethoven, Hans Arp y Salvador Dalí para atraer a un gran contingente de público con la más amplia gama de intereses.

La exhibición, titulada Die Geburt der Erinnerung [El nacimiento de la memoria], que se extiende desde el 16 de febrero hasta el 16 de agosto próximo, es la primera de su tipo en el Museo Arp, y ha reunido obras de arte de todo el mundo para recordar, junto con una serie de conciertos, la fascinación de Dalí por el genio musical de Beethoven, de cuyo nacimiento en Bonn (a unos 30 kilómetros al noroeste de Remagen) se conmemoran 250 años.

El título parafrasea el nombre del célebre cuadro La persistencia de la memoria, también conocido como Los relojes blandos o Los relojes derretidos, pintado por Dalí en 1931 y hoy perteneciente al Museum of Modern Art (MoMa), de Nueva York.

El catálogo de 180 páginas, que aborda el desarrollo de Hans Arp y Salvador Dalí bajo el influjo del surrealismo, con contribuciones del director del Museo Arp, el historiador de arte y conservador Oliver Kornhoff, y de los especialistas Dawn Adès, Astrid von Asten (comisaria de la exhibición), Karl Böhmer, Heinz-Joachim Kummer y Sarah-Lena Schuster, es de la editorial StrzeleckiBooks, de Colonia.

Los preparativos de la muestra tomaron varios años. Los organizadores consiguieron numerosos préstamos de diversas instituciones internacionales y de coleccionistas privados, así como del Teatro-Museo Dalí de Figueres, que cede por primera vez obras de su patrimonio al extranjero.

En el amplio programa de recitales, y en cooperación con la institución cultural Villa Musica, se incluye el estreno mundial, el próximo 20 de marzo, de Dalí und Beethoven, un klavierquintet de Pedro Halffter (Madrid, 1971). El quinteto está inspirado en trabajos de la época temprana del pintor surrealista, entre otros, un pequeño dibujo (1942) en tinta negra del compositor alemán, así como el cuadro de mayor formato Cabeza de Beethoven (1973), pintado por Dalí con tinta de pulpo, nunca expuesto fuera de España, ambos en la exhibición.

Dicho sea de paso, el Museo Arp, junto al Rin, ocupa el antiguo edificio de una estación ferroviaria (Rolandseck), ahora fuera de servicio, ampliado y convertido en un moderno centro cultural (obra del arquitecto estadounidense Richard Meier, inaugurado en 2007), donde hasta hace un par de décadas atrás, evocamos, ensayaba a diario y a solas la pianista Martha Argerich antes de acudir a sus conciertos en la Filarmonía de Colonia, a media hora de viaje en automóvil por autopista.

Salvador Dalí (Figueres, 1904-Figueres, 1989), uno de los máximos representantes del surrealismo, y Hans Arp (Estrasburgo, 1886-Basilea, 1966), uno de los pioneros de la abstracción moderna, se conocieron en París en 1929. En aquel mismo año Arp y su mujer, Sophie Taeuber-Arp, habían fundado junto con Michel Seuphor y Joaquín Torres García la sociedad artística y cosmopolita Cercle et Carré, para unir a creadores de tendencia constructivista, como reacción a la permanente presencia surrealista en la capital francesa.

Círculo y Cuadrado duraría solo un año, daría a conocer las nuevas evoluciones y obras en el campo del arte abstracto, publicaría tres números de su revista Cercle et Carré, pero organizaría una trascendente exposición en abril de 1930 en la legendaria Galerie 23 de París con obras de Wassily Kandinsky, Piet Mondrian, Joaquín Torres García, Julio González, Fernand Léger, Walter Gropius, Luigi Russolo, Antoine Pevsner, Georges Vantongerloo, Hans Arp, Kurt Schwitters, Le Corbusier, Willi Baumeister, Sophie Taeuber-Arp, Enrico Prampolini, Marcelle Cahn, Pierre Daura, Jean Gorin, Alberto Sartoris, y Michel Seuphor.

De todas formas, Arp, quien había pasado en 1916 por el dadaísmo, y Dalí trabaron contacto en el círculo de los surrealistas parisinos, impresionados por el manifiesto del escritor André Breton, y en los siguientes años participarían juntos en numerosas exposiciones y publicaciones. La presente exhibición del Museo Arp de Remagen se centra en aspectos casi desconocidos de la labor de ambos artistas y examina por primera vez los paralelos históricos, pero también artísticos en su obra.

Verbigracia, tanto el lenguaje de los relieves de Arp como el de su poesía lírica presentan similitudes con el inventario de cuadros surrealistas, en los que Dalí halla en esa época su estilo propio. Tanto Arp como Dalí trabajan orientados por los principios rectores de la metamorfosis y de la transformación. Ambos unen de forma libre y con mucho humor cuerpos humanos, con la naturaleza y el mundo de los objetos para dar forma a seres fantásticos. Arp ya lo había experimentado en 1915 con Torso-ombligo.

Sin embargo, es también en ese tiempo que cada uno de ellos habría de desarrollar formas y características diferentes. Mientras Arp impulsaba la abstracción surrealista y se convertía en un precursor de la escultura moderna, Dalí seguiría comprometido con la representación figurativa de los estados más íntimos.

En 1928 diría Dalí, dejemos de lado a (Pablo) Picasso; tendremos que aprender a entendernos mejor con Arp. Al año siguiente ambos habrían de codearse y Dalí pintaría al óleo y collage sobre lienzo Los placeres iluminados, también en el MoMA. Piedras voladoras, mujeres desnudas, cuchillos ensangrentados, arquitecturas surrealistas y cabezas de leones aparecen en este cuadro. Una obra clave, afirma la comisaria de la exhibición Astrid von Asten, quien cree ver cierto paralelismo con el texto lírico El aire es un león, de Hans Arp.

¿Quien habría de influir sobre quien? Torsos desnudos, muñecas, jarrones y entidades blandas amorfas que parecen derretirse o fluidificarse se encuentran en las pinturas de Dalí y en la poesía de Arp. Los cuerpos tienen aquí gavetas y las langostas son auriculares de teléfono. Aunque no hay ninguna relación directa, el vocabulario de ambos artistas es similar entre 1928 y 1938. En 1931 Arp romperá con el surrealismo, se integrará al grupo parisino Abstracción-creación (sucesor de Cercle et Carré)  y editará la revista Transition.

En esta exposición se trata de enfatizar los paralelismos y de penetrar en el mundo inconsciente de ambos genios, según la experta. Mientras Arp creaba su propio surrealismo a partir del principio de la aleatoriedad, por ejemplo recortando papelitos y dejándolos caer al piso, para después fijar el resultado en un collage, Dalí vivía de sus sueños y traumas.

Uno de sus cuadros en la exposición es Metamorfosis de Narciso (1937), pintado el mismo año que Cisnes reflejando elefantes, La jirafa ardiente, El sueño, El enigma de Hitler, Sofá de los labios de Mae West y Canibalismo en otoño. Otro de los óleos exhibidos aquí es Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar (1944). del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid.

Ante los fantásticos cuadros de Dalí como Bañistas (1928), La vaca espectral o La adaptabilidad de los deseos se contraponen los relieves biomorfos de Arp como Wolkenschale (1961) o el desnudo Knospenkreuz (1930), con la poesía como elemento de conexión permanente. Arp escribiría en uno de sus versos, las rosas caminan por una calle de porcelana, y Dalí, a su vez, pintaría una rosa rojo sangre levitando en el cielo sobre el paisaje de una llanura futurista. Mas, esa relación íntima no sería duradera. En una exposición surrealista de 1938 en París se advierten ya grandes diferencias entre ambos.

Mientras Dalí contribuyó allí con Les plus belles rues de Paris, un maniquí (instalación), cuya figura ha provisto con muchos atributos de sus deseos sexuales y visiones obsesivas, Arp será el único que cubrirá su manequí con una funda negra y negará por entero su formato.

La exposición de Remagen muestra, más allá de las obras de arte, otros caminos emprendidos por Dalí y Arp, en base a documentos, fotos, filmes y referencias sorprendentes, pero también sobre sus importantes diferencias y divergencias.

Uno de los mayores atractivos de esta muy recomendable muestra es la reconstrucción del pabellón El sueño de Venus que diseñara Dalí para la Exposición Universal de Nueva York (1939). Otro de los temas tratados en la exhibición es el hábil mercadeo que realizara el propio pintor de su obra y que lo llevara a alcanzar la gran popularidad mundial de que todavía goza.

Dalí y Arp continuaron desarrollando, cada uno por su lado, su pecular lenguaje surrealista. Arp con la abstracción y las estructuras biomorfas; Dalí con sus paisajes oníricos en los que se podría pasear, como él mismo lo señalara en una oportunidad.

Este tan ansiado sueño daliniano es posible hacerlo realidad ahora en el Museo Arp con un sistema tridimensional (3D), afirmó con satisfacción el director Oliver Kornhoff. Por encargo de esta institución, la Universidad de Mainz (capital del Estado federado de Renania-Palatinado, donde se encuentra Remagen), desarrolló en su Escuela de diseño y de diseño de medios unas gafas especiales augmented reality 3D con las que se puede visionar la realidad virtual 360 grados a la redonda.

Pongamos por caso, en el mítico paisaje marino pintado por Dalí -según su método paranoico-crítico, siguiendo las teorías de Sigmund Freud (1856- 1939), fundador del psicoanálisis, sobre la interpretación de los sueños- que muestra un desnudo de Gala, su mujer, soleándose sobre unas rocas y en el que aparecen los dos célebres e impresionantes tigres suspendidos en el aire, mencionado más arriba. ¡Maravilloso, fantástico!

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