Así canta el coro de organilleros del sainete lírico en un acto El bateo (Chueca, Domínguez y Paso), estrenado en 1901. Por culpa de la huelga de organilleros, los madrileños y las madrileñas ya no podrán bailar con música moderna, sino que tendrán que hacerlo con la música de los grandes del pasado: Beethoven, Verdi, Mozart y Meyerbeer.
Somos los organilleros,
somos los pianistas
de la capital,
que nos declaramos en huelga
por necesidad.
Nuestros amos nos explotan
y nos tiranizan tan sin compasión
que por eso el gremio pedimos
más retribución.
Ya no podemos tocar;
se halla de luto Madrid:
ya no podéis escuchar
piezas de baile hasta allí.
Ahora tendréis que bailar
música de Beethoven,
arias de Verdi o Mozart
y óperas de Meyerbeer,
y en las verbenas
tendrán que suplir
nuestros pianos de manubrio
con el arpa o el violín.
Comentarios
La crítica es muy buena en el aspecto técnico y musical. Pero hay una frase que me ha intrigado. Se habla de 'Terror napoleónico'. Muy interesante. Habría que preguntarle al amigo Stendhal si tiene algo que decir al respecto. En todo caso lo que siguió, lo del Congreso baila, no resultó demasiado bien ni para Francia ni para Italia, y no sé si para Europa (salvo para Rusia y la orgullosa y pérfida Albión). En España se tuvo luego de los afrancesados y Pepe Botella y la Pepa al Deseado, que él sólo serviría para volver definitivamente republicano a cualquier pueblo con dos dedos de frente, pero que al menos sirvió de pretexto a las colonias para sacudírselo de encima aunque no para dejar atrás algunas malas costumbres que se repiten hasta hoy en las 'nuevas' repúblicas y la Madre(?) Patria...