Reportajes

Los grandes centros de creación musical polifónica en la España del XVI (II)

Juan Luis Montaña Conchiña
viernes, 1 de mayo de 1998
0,0004034 Cuando en 1519 finalizaban las obras de la nueva catedral, aquella a la que se refería un canónigo en 1401 como una iglesia tan grande que nos tengan por locos, la ciudad y su nuevo centro religioso se convertían en importantes centros de riqueza y difusión de cultura en general, de poesía, de imprentas siempre activas, literatura y teatro de corte humanista sin precedentes. Sin duda el oro americano tuvo mucho que ver en ello pues favorecía una actividad comercial intensa y un intercambio de ideas y conocimientos no menos significativo.El comercio y las riquezas llegadas del continente americano contribuyeron sobremanera al enriquecimiento material y cultural de la ciudad hasta 1590. Nobles, familias de comerciantes y mecenas estimularon el desarrollo de una intensa producción cultural, familias nobles que con anterioridad habían cimentado su riqueza en la actividad militar desarrollada en torno a la guerra con Granada volcaron sus actitudes hacia una intensa labor de mecenazgo. La vida cultural en todas sus dimensiones bullía por cualquier rincón de la ciudad. Poetas al frente de los cuales se encontraba Fernando de Herrera (1535-1597) rivalizaban con los mejores escritores llegados de Italia, punto de referencia del humanismo del momento. Fruto de todo ello fue la creación de varias escuelas que dan una formación clásica a sus alumnos mediante la traducción e imitación de los autores latinos, además de no menos importantes academias, imitadas de las italianas, donde solía acudir los poetas.En el plano mvsical compositores, cantores, instrumentistas, constructores de instrumentos (de los que Sevilla tenía un gremio muy importante uno de los cuales era conocido como los maestros violeros) aficionados a las artes y simples oyentes disfrutaban prácticamente a diario de las músicas que sonaban en paseos, iglesias y palacios.Sevilla centro renacentistaAl lado de la riqueza material como puntal del mecenazgo necesario para el desarrollo de las artes, Sevilla debió convertirse en la receptora de las más importantes corrientes humanistas procedentes de Italia. Ya ha quedado constatado por diversos investigadores que en tierras andaluzas se extendió con éxito el humanismo florentino más brillante a cargo Antonio Geraldini afamado humanista florentino amigo personal nada menos que de Marsilio Ficino. Este personaje moría en Marchena en 1489 trabajando para los Ponce de León. La confluencia de estas realidades tuvo que ser determinante en el florecimiento de Sevilla como centro humanista y por ende mvsical: Arte en todas sus dimensiones, religiosidad y creación mvsical fueron los pilares sobre los que se apoyaba el poderío de una ciudad floreciente como Sevilla ahora convertida en Metrópolis cultural e imprenta mvsical de la España del siglo XVI. Su población participa en la creación de este gran espectáculo renacentista o lo contempla, sufre con él y contribuye a engrandecerlo. El ambiente mvsical sevillano fue, sencillamente, impresionante .La música en la catedral de SevillaDesde finales del siglo XV hasta 1600 pasaron más de veinte compositores de primerísima categoría por la maestría de capilla de la catedral o sencillamente trabajaron a su sombra. Debemos tener en cuenta los nombres de Juan de Triana, Francisco de la Torre, Francisco de Peñalosa, Pedro de Escobar, Juan Bermudo, Cristóbal de Morales, Pedro Fernández de Castilleja, Pedro y su hermano Francisco Guerrero, Miguel de Fuenllana, Juan Navarro, Juan Vázquez, Alonso Lobo y Correa de Arauxo, por citar algunos.Según se sabe por noticias conservadas en crónicas y las propias actas capitulares la vida de los músicos sevillanos de los primeros años del siglo XVI era muy intensa pues participaban en numerosos actos que tenían a Sevilla como punto de referencia. Esta actividad se documenta ya en época de Juan de Triana, hacia 1483, cuando en alguna ocasión músicos cantores, trompetas, chirimías y cornetas ponían música a acontecimientos tan diversos como la llegada de personajes nobles o bautismos de miembros de la realeza.Sevilla fue el centro de una importante escuela mvsical. De entre dos de sus grandes maestros que allí trabajaron podemos destacar por el magisterio allí creado: Cristóbal de Morales y su más aventajado discípulo, Francisco Guerrero.Del sevillano Cristóbal de Morales (1500-1553) olvidado por los grandes grupos intérpretes poco podemos decir que no sepamos. De familia acomodada, es muy probable que su educación se realizara bajo el auspicio de los Ponce de León. Este hecho nos hace pensar en la intensa formación humanística de la que Morales hizo gala. Su misma obra es un compendio de studia humanitatis sin precedentes. Enseñado por los mejores maestros del momento, Francisco de Peñalosa y de Pedro Escobar supo desde el primer momento sincretizar lo mejor de las influencias francoflamencas e italianas, elementos decisivos y muy presentes en la escuela sevillana. El verdadero genio de Morales consistió en crear una música de comunicación inteligible y profundamente mística . Ambas fueron improntas del estilo sevillano captado y desarrollado al máximo por su mejor alumno, Francisco Guerrero. Hacia 1526 Morales se desplaza de Sevilla para trabajar en lugares de la importancia de Avila y posteriormente en Plasencia.El relevo de Morales llegaría de manos de Francisco Guerrero. Estudiante en sus años mozos con Fernández de Castilleja y su asistente Bernaldo de Villalba, en 1542 ya aparece nombrado como contralto. Con sólo 18 años es nombrado, por recomendación de Morales, maestro de la catedral de Jaén. No sería hasta el 9 de marzo de 1574 cuando Guerrero adquiría la condición de maestro de capilla de la tan querida iglesia sevillana donde pasó tantos años como contralto. En su maestría se preocupó por varias cuestiones como por ejemplo las glosas realizadas por los instrumentos en las voces solistas de la polifonía poniendo especial énfasis en el orden y claridad de las intervenciones.Estos maestros de los que aquí hemos hecho una sucinta relación trabajaron en la catedral sevillana en períodos distintos pero cimentaron las bases sobre las que se apoyaría la música sacra allí creada: confluencia de estilos que dieron forma a una manera especial de componer, claridad en las líneas armónicas del contrapunto y acoplamiento de la melodía y el texto además de una utilización del canto llano como continuo recursos. Aspectos sobre los que luego, curiosamente, enfatizaría el Concilio de Trento. Efectivamente, uno de los métodos de enseñanza vigente desde la época Morales y continuado por Guerrero fue el uso del canto llano o gregoriano sobre el que se basaba la polifonía, para enseñar luego y de manera progresiva el canto de órgano, es decir la polifonía basada lógicamente sobre los cantos llanos.Fue preocupación especial de la escuela sevillana a la cabeza de la cual se encontraba Guerrero insistir en la claridad de las líneas melódicas, en un contrapunto en el que la inteligibilidad del texto cantando fuera el principal objetivo de las composiciones sacras. Dicho de otra manera, la trama de las voces polifónicas no oscurecería el sentido de las palabras y nunca se combinarían más de dos textos diferentes. Existía por tanto una cierta tendencia hacia el homofonismo, del punto contra punto con una nota por sílaba.
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