Oporto es una ciudad que puede colmar un montón de aficiones, y por ejemplo de artes plásticas, arquitectura y diseño está bien surtida. En un viaje en el que el principal objetivo era Sokolov, aproveché por ejemplo para visitar una tienda-nave de muebles daneses de los 50 y 60. Me quedé obnubilado ante el nivel de calidad de lo allí recogido y primorosamente cuidado y expuesto: los más altos estándares de todo lo que yo he visto a lo largo de mi vida en fotos y subastas de internet se habían materializado. Nada de aparadores de estilo mixto, vintage solo resultón, sillas buenas pero imitativas. No: los diseñadores del Walhalla del palisandro y la teca, y sus hijos más logrados, ofrecían un cónclave del que yo hubiera participado horas, o días. Las más absoluta belleza, armonía y refinamiento técnico me rodeaba.
Al hablar con el dueño,…
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