250 aniversario de Ludwig van Beethoven

Schott-Verlag, la editorial que nació el mismo año que Beethoven (VI)

Juan Carlos Tellechea

martes, 21 de abril de 2020
Paul Strecker, 1946 © by Schott Music GmbH & Co. KG

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La postguerra no fue facil para Schott, al igual que para la mayoría de las demás empresas alemanas. La casa matriz de la editorial resultó seriamente dañada, tuvo que ser reconstruida y en gran parte reequipada. Otro tanto ocurría con el programa de la editorial que, tras casi 20 años de forzadas limitaciones temáticas, necesitaba una nueva orientación. También los compositores que huyeron al exilio podían ser traídos de nuevo.

Antes de la guerra Ludwig und Willy Strecker se habían interesado mucho por la música moderna que los nazis difamaran como degenerada. Ahora pondrían de nuevo énfasis en ese interés. En Darmstadt tendrían lugar los Cursos de verano de la Neue Musik internacional (el nombre sería cambiado posteriormente por el de Cursos Internacionales de Verano de Neue Musik).

En la hoja adicional del programa de mano se expresaba: Dejamos atrás un tiempo en el que casi todas las fuerzas esenciales de la Neue Musik quedaron excluídas de la vida musical alemana. Durante 12 años fueron censurados nombres como Hindemith y Stravinsky, Schönberg y Krenek, Milhaud y Honneger, Shostákovich y Prokofiev, Bartók, Weill y muchos otros; durante 12 años una política cultural criminal despojó a la vida musical alemana de sus personalidades más importantes y su vínculo con el mundo.

En 1946 entraría en la editorial el veinteañero Hans Werner Henze, alumno de Wolfgang Fortner, tras la ejecución del Concierto de cámara opus 1 en los Cursos de verano de Darmstadt, y se firmaría el contrato respectivo. En St. Louis, Missouri, sonaría por primera vez en 1947 el Concierto para violín de Erich Wolfgang Korngold con Jascha Heifetz como solista.

Erich Wolfgang Korngold, emigrado en 1938 a Estados Unidos, había compuesto entretanto la música de 16 filmes de Hollywood (entre ellos el clásico Robin-Hood, con Errol Flynn), por los que recibiría dos Premios Oscar. Ahora regresaba a la composición de obras clásicas de concierto, pero 10 años después de su prematura muerte en 1957 serían redescubiertas sus obras y llevadas al éxito triunfal, entre ellas el Concierto para violín que integra ya el repertorio de los más destacados virtuosos.

Proseguirá en Schott la consolidada estrategia de entrar en colaboración con otras editoriales. Otto Fürstner, de la editorial Fürstner-Verlag, quien debido a las persecuciones de los nazis tuvo que emigrar a Londres en 1935, traspasó a Schott la representación en Alemania de su empresa y con ello también las obras dramáticas de Richard Strauss.

Pero también hubo que afrontar derrotas. Por decreto de la República Democrática Alemana (RDA) pasó a la administración de ese Estado el patrimonio que tenían en la RDA las personas con domicilio en las zonas de ocupación del oeste de Alemania. En consecuencia esto afectaba a la filial de Schott en Leipzig. En la carta del gobierno de la RDA hay una nota marginal decepcionante escrita a mano, presumiblemente por un empleado de Schott, que expresaba Das heißt Beschlagnahme von Schott Leipzig (Esto significa confiscación de Schott Leipzig).

En 1955 Schott asume con sus 500 títulos la editorial Ars-Viva-Verlag fundada por el compositor Hermann Scherchen en Bruselas en 1938 y refundada en Zúrich en 1950. Su especialidad son primeras ediciones, nuevos arreglos de música del siglo XVIII y música contemporánea.

Schott London crece también en esa época. En 1957 es integrada allí la editorial Ernst Eulenburg (London) que tras la enajenación en 1949 fue devuelta en 1954 a la familia Eulenburg. El programa de la edición Eulenburg presenta hoy la mayor serie del mundo de partituras de estudio, con más de 1.200 títulos. El repertorio abarca desde obras orquestales y corales, de cámara y de teatro musical desde el Barroco hasta la época moderna.

Inesperadamente moriría Willy Strecker en 1958 y su impresionante colección de arte pasaría a Peter Ludwig, quien sería más tarde el mundialmente famoso coleccionista de arte de la ciudad de Colonia y Aquisgrán. Con la muerte de Paul Hindemith en 1963 la editorial Schott perdió a uno de sus más importantes compositores e íntimo amigo.

Dos años más tarde sería estrenada en la Ópera de Colonia una pieza que integraba múltiples y nuevos medios y que rompía todas las dimensiones hasta entonces conocidas con escenas simultáneas, proyecciones fílmicas y grabaciones de sonido, así como altavoces, tanto sobre el escenario como en la sala; se titulaba Die Soldaten (Los soldados), de Bernd Alois Zimmermann.

En 1966 hará su ingreso un segmento totalmente nuevo en el programa de la editorial; aparece el primer volumen de la edición completa de Arnold Schönberg. Es el comienzo de una amplia serie de ediciones completas de Schott que serán elaboradas durante decenios en cooperación con otras editoriales y con los respectivos centros de musicología de importantes instituciones: sobre Richard Wagner (a partir de 1970), sobre Paul Hindemith (1975), sobre Robert Schumann (1991), Piotr Chaicovski (1993), Kurt Weill (1996), Carl Maria von Weber (1998), E.T.A. Hoffmann (1999) y Richard Strauss (2014). Robert Schumann continuaría su derrotero hacia Mainz bajo la forma de la revista Neue Zeitschrift für Musik fundada por él en 1834. Schott asumiría en 1967 la editorial y la redacción de la importante publicación periódica.

La siguiente etapa será de expansión e innovación. En 1968 se producirá un cambio generacional en la empresa. Con 26 años de edad ingresa a la editorial Peter Hanser-Strecker, nieto de Ludwig Strecker (hijo). En 1974 el joven jurista se convertirá en socio ejecutivo y nuevo editor de Schott. Hanser-Strecker continuará la estrategia de la empresa y ampliará el programa con la absorción de numerosas editoriales pequeñas. Así crecerá Schott hasta convertirse en la editorial de la editoriales bajo cuyo techo se reunirán sucesivamente casi 50 editoriales, entre ellas Apollo-Verlag Paul Lincke, advanced music, Ars-Viva-Verlag, Astoria Verlag, Atlantis Musikbuch, Cranz, Ernst Eulenburg, Fürstner Musikverlag, Hohner Verlag, Intuition Music Publishing, kunter-bund-edition, Lied der Zeit, Louis Oertel Musikverlag, Musikverlag Kompositor International, Musikverlag Möseler, Musikverlag Zimmermann, así como Robert Lienau Verlag.

Desde 1969 ingresaría Hanser-Strecker en un nuevo territorio empresarial. Tras un par de años de cooperación, Schott absorberá el sello discográfico Wergo, fundado en 1962. Un año después celebraría la editorial con sus compositores y con personalidades políticas el 200º aniversario de su fundación. La Orquesta de la ciudad de Mainz interpretaría en la Rheingoldhalle en la ocasión la Sinfonía Mathis der Maler, de Paul Hindemith.

Las relaciones editoriales con la empresa amiga Wiener Universal Edition se estrecharían aún más en 1972. Sería fundada entonces entre ambas editoriales la empresa conjunta Wiener Urtextedition. Paulatinamente irá creciendo un amplio programa de partituras con sus textos originales que conjuntamente con sus informes críticos y sus indicaciones para la interpretación representarán una fuente confiable para la ejecución musical.

Por iniciativa de Peter Hanser-Strecker Schott dirigirá en 1977 sus miras hacia el mundo musical del Lejano Oriente y será fundada la primera filial de Schott en Tokio. La sucursal deberá continuar desarrollando los derechos editoriales y de interpretación musical en Japón y en cooperación con compositores japoneses contemporáneos. Se incorporarán a Schott destacados creadores como Toru Takemitsu, Toshi Ichiyagani y, más tarde, Toshio Hosokawa.

Muy pronto se verán abarrotados de partituras los almacenes del casco antiguo de Mainz. Por esa razón será erigido en un parque industrial en Hechtsheim (en las afueras de Mainz) un depósito con las más modernas instalaciones para almacenar allí las ediciones en venta. Hoy atiende las partituras de Schott y de otras 100 editoriales asociadas la empresa de distribución y de logística Vertriebs- und Logistikzentrum music distribution services Gmbh (sociedad con responsabilidad limitada).

Nadie hubiera podido imaginar que 1978 desempeñaría un papel especial en la historia de la ópera. Con un breve lapso de diferencia serían estrenadas dos obras que en los siguientes decenios serían representadas, cada una de ellas, en más de 40 producciones alrededor del mundo convirtiéndose en las óperas más escenificadas del siglo XX: Le Grand Macabre, de György Ligeti (en la Ópera Real de Estocolmo), y Lear, de Aribert Reiman (en la Bayerische Staatsoper de Múnich).

Ese mismo año fallecería en Wiesbaden el ex editor Ludwig Strecker (hijo) a la venerable edad de 95 años. La editorial se abriría más y más, ahora también para la música popular. Jürgen Moser publicaría en 1982 el primer volumen de su texto de enseñanza Rock Piano. Se trata de uno de los libros didácticos de la editorial Schott de mayor éxito y hasta el presente un fundamento sólido para el aprendizaje de las técnicas de ejecución y de estilística en la música de rock.

El keyboard, un instrumento transportable y de precios accesibles, emprenderá su marcha triunfal en las habitaciones juveniles. Schott tiene para ello los textos de aprendizaje. Axel Benthien presenta el primer volumen de su método Der neue Weg zum Keyboardspiel (El nuevo camino para tocar el keyboard) que con pasos muy sencillos permite a cualquier persona aprender a tocar ese instrumento.

A finales de la década de 1980 concluirá una era técnica. Con el Programm Score entrará la composición digital en la producción de partituras musicales. Pocos años más tarde Schott pondrá fin al grabado musical. Sin embargo la transformación se realizará menos rápidamente y menos ampliamente de lo aguardado. En este año 2020, cuando Schott celebra su 250 aniversario, cerca del 50% de los compositores de la editorial siguen escribiendo a mano sus partituras.

El editor Peter Hanser-Strecker y su socio ejecutivo Ludolf von Canstein se mantienen firmes en la tradición de dedicar una parte de las ganancias de la editorial a la promoción de jóvenes compositores y a fines caritativos. En 1991 será creada una nueva fundación: la Pro Musica Viva – Maria Strecker Daelen, en memoria de la segunda esposa de Ludwig Strecker (hijo), Maria Strecker-Daelen (1903-1993). Su objetivo es promover la música contemporánea en toda su diversidad, pero también dar a conocer a aquellos compositores que fueron asesinados por los nazis, arrebatándoseles además en aquel oscuro período su voz artística.

En 2002 sería creada por Hanser-Strecker, y conjuntamente con los demás socios de la empresa, la fundación Strecker, convertida hoy en una las más importantes fundaciones musicales de Alemania, que respalda proyectos para promover la trascendencia de la música en la sociedad.

Generaciones de alumnos de piano la conocen: Die Europäische Klavierschule (la Escuela de piano europea). Gracias al Tratado de Maastricht la Comunidad Europea intensifica las relaciones recíprocas entre sus países y Fritz Egmonts reúne en tres volúmenes, entre 1992 y 1994, su método de enseñanza en cuatro lenguas, que se convertirá en la escuela de piano de mayor éxito.

Publicaciones como Musik und Tanz für Kinder (Música y danza para niños), Spiel und Spaß mit der Blockflöte (Juego y diversión con la flauta dulce), así como Klavierschule Piano Kids (Escuela de piano Piano Kids) caracterizarán esencialmente la enseñanza musical. Revistas como Musik in der Grundschule (2005), Música en la escuela primaria, apoyan la enseñanza en las escuelas públicas.

En 2008 será fundada como empresa subsidiaria autónoma el Institut für elementare Musikerziehung (Instituto de educación musical elemental), IfeM, por su sigla en alemán, que ofrece anualmente en el área de habla germana uno 150 seminarios para pedagogos musicales. La entidad respalda asimismo el concepto de Musikgarten für Kinder (algo así como un jardín de infantes musical) para niños de entre seis meses y cinco años edad, así como para sus padres a fin de que la interpretación musical forme parte integral de la vida familiar; sin gestión de rendimiento, pero con mucha libertad de creación y placer por la música.

A finales del siglo XX Schott arribaría al mundo digital. Schott sería desde 1995 una de las primeras editoriales en disponer de su propio sitio web y desde 1999 su propio Onlineshop. Con Internet llegará también el problema de las copias piratas; de los downloads ilegales, del musicstreaming, de la decreciente concienciación sobre el derecho de autor, así como una vasta inundación de partituras no autorizadas que sigue siendo un problema para el sector editorial musical. Por eso es cada vez más importante el compromiso de los editores en las confederaciones empresariales, como la Confederación de editores musicales, de la cual Peter Hanser-Strecker fue su presidente durante varios años, y en la Sociedad General de Autores Musicales (GEMA), en cuyo consejo de administración colaboró entre 1979 y 2000.

Incansablemente lucha Hanser-Strecker en favor de los derechos de los autores para que vean retribuidas sus actividades creativas, así como en pro de la toma de conciencia de que solo con una fuerte cooperación entre los autores y sus editores se puede plantar cara a los gigantes de Internet. Cada vez es mayor el número de pequeñas editoriales que no pueden afrontar la competencia con las mayores empresas del ramo. En Schott encuentran acogida estas empresas y la certeza de que los autores y sus obras continuarán siendo atendidos.

Dos importantes filiales se agregan o regresan a la casa matriz. En Nueva York sería inaugurada una oficina de Schott en el número 254 de la 31st Street. Allí tiene también su sede la empresa Schott Music Corporation & European American Music Distributors Company (EAMDC), fundada en 1977, y que se encarga de la distribución en Estados Unidos de innumerables editoriales musicales internacionales, entre ellas Universal Edition, Faber Music, Bärenreiter, Warner Chappell y Zen-On.

Aún cuando el nombre de Schott frères no permita reconocer ese estatus: durante más de 100 años la ex filial de Bruselas de Schott no fue de su propiedad. En 2007 será readquirida por la casa matriz. Su catálogo reúne compositores del área belga y francesa, entre ellos Jean Baptiste Accolay, Peter Benoit y Eugène Ysaÿe, pero también populares textos de enseñanza como la Escuela de guitarra del profesor Nicolás Alfonso, profesor de ese instrumento en el Conservatorio de Bruselas y la Escuela de violín de Mathieu Crickboom.

Nos encontramos ahora en el camino hacia el 250º aniversario del nacimiento de Schott. El 2014 fue un año muy especial, aunque dificil para la editorial. Desde hacía largo tiempo causaba preocupación el insuficiente estado de conservación del archivo histórico en la sede de Weihergarten. La empresa, tras largas reflexiones y negociaciones, se desprendió de los tesoros depositados en ese archivo. La Bayerische Staatsbibliothek (Biblioteca estatal) de Múnich, la Staatsbibliothek de Berlín, la Berliner Akademie der Künste (la Academia de las artes de Berlín), la fundación Carl-Orff-Stiftung, la Beethoven-Haus (Casa natal de Beethoven) de Bonn, la Hindemith-Foundation, el Max-Reger-Institut/Elsa Reger-Stiftung y la Universitätsbibliothek de Francfort del Meno asumen los 85.000 documentos archivísticos de Schott, entre ellos numerosos manuscritos autógrafos de destacados compositores, impresos, y documentos de la empresa y de su imprenta. Gracias a este desarrollo, así como a la digitalización, en muchos casos también online, los científicos pueden acceder por primera vez a una gran parte de este material. Los ingresos por concepto de la utilización de este valioso material irán directamente a la fundacion Strecker y se destinarán a numerosos proyectos de la vida musical actual.

La empresa en la recta final hacia el tricentenario de su existencia se halla con plena confianza en los pilares sobre los que los fundadores crearon esta casa: fidelidad a los autores, coraje frente a las innovaciones técnicas, satisfacción por el crecimiento y siempre abiertos a lo nuevo. El programa de la editorial, con alrededor de 35.000 títulos y 350 novedades anuales, muestra hoy un considerable volumen y una peculiar diversidad. En Mainz-Hechtsheim se encuentran almacenadas más de 10 millones de ediciones, así como 6.000 obras de teatro musical y concertantes que son distribuidas desde allí a todo el mundo.

El portafolio de productos cubre todas las áreas de la vida musical y va desde la música clásica y contemporánea, pasando por el rock, el pop y el jazz hasta la música internacional. Abarca partituras (literatura para la ejecución de obras y para la enseñanza), ediciones originales, partituras de estudio (Eulenburg), ediciones completas, así como literatura sobre conciertos y óperas, material de préstamo, libros de música, E-books, Apps y CDs. Atienden esa amplia oferta unos 200 empleados, quienes conjuntamente con los autores y sus sucesores legales aseguran el éxito de la empresa y quienes no solo creen en el valor de la música, sino que cada día experimentan el goce de la música (Joy of Music). Este es el lema bajo el cual Schott-Verlag festejará en 2020 el 250º aniversario de su fundación.

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